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domingo, 5 de junio de 2011

Desengaño amoroso

Como un rayo precipitándose contra y partiendo el cráneo de un transeúnte. Como un Ferrari un coche rápido pasando a mi lado. Con esa imprevisible fugacidad decidiste prescindir de mi compañía. Al igual que en su día dijo Bertrand Russell, descendí del cielo en el que me encontraba para volver a la realidad, a un mundo dominado por la crueldad y la miseria. Caí a un pozo sin fondo del que nadie me podrá rescatar.
Siempre dijimos que éramos como el imperio romano. Poderoso, inquebrantable, estable, unido… pero nunca me había parado a pensar en cómo acabó el imperio romano. Dividido en dos. El primero, el occidental, sucumbió rápido ante las acometidas bárbaras; el segundo, el bizantino, resistió en la penuria varios siglos más. Exactamente como nuestro amor: tú te has dejado vencer y yo sigo luchando.
Te preguntarás qué tengo ahora mismo en la mente. Bueno, o quizás no. En cualquier caso te lo diré. Estoy destrozado. Me has arrancado el corazón de un mordisco como si de una manzana se tratara. Y lo que es peor: no te has encontrado medio gusano. Ni siquiera uno. Ni siquiera el holocausto. Mi vida ahora es el Mundo Sensible de Platón al lado de tu paraíso de las Ideas. Un reflejo malo, imperfecto, inservible y engañado.
¿Acaso alguien te ha querido, te ha cuidado, te ha alegrado los días, te ha dado el desayuno en la cama y te ha hecho sentir una dama como yo? CREO QUE NO, VAYA, HIJA DE PUTA. Perdón, no quería decir eso, mi amor. Lo siento, se me ha cruzado un cable y no lo he podido evitar.
Ahora se me vienen a la cabeza todos esos buenos momentos. Aquellas tardes patinando en la pista de hielo, los muchos amaneceres en la playa agarrados de la mano, esos pelillos que inexplicablemente se quedaban en la tapadera del inodoro cuando acababa de usarlo*, nuestros paseos veraniegos por el parque donde comprábamos cucuruchos y sonreíamos…
Poco más tengo que decirte. Has sido, sin duda, el amor de mi vida. Nunca encontraré a alguien como tú: tan sincera, alegre, divertida… Lo tenías todo y me dejaste sin nada.  Me ha encantado conocerte y espero que algún día, cuando te des cuenta de lo que de verdad quieres, vuelvas a mí. Mientras tanto, seguiré esperándote.
Ha sido una semana increíble.
                                                  
*Aclaración: ese fragmento no tiene absolutamente nada que ver con lo que estaba contando, pero es petición expresa de un gran amigo.

jueves, 2 de junio de 2011

Elucubraciones bibliotecarias

AVISO IMPORTANTE
NO SE PUEDEN RESERVAR LOS PUESTOS DE LECTURA O ESTUDIO.
SI LS LUGARES OCUPADOS ESTÁN MÁS DE 15 MINUTOS LIBRES, PODRÁN OCUPARLO OTROS USUARIOS.
BIBLIOTECA PÚBLICA ARROYO DE LA MIEL

Eso rezan los carteles que hay en cada mesa de la Biblioteca Arroyo de la Miel. Un enunciado simple a primera vista pero que tiene, a su vez, muchas lecturas.
Mi gran capacidad intelectual me ha proporcionado una serie de argumentos para esquivar el reglamento de la biblioteca y con los que uno puede pasear tranquilamente por los exteriores sin miedo a perder el sitio.
Para empezar, el método más básico consiste en salir con un cronómetro. Cada 14 minutos debes entrar a sentarte, al menos durante 5 segundos, para luego poder volver a salir en tranquilidad. Ventajas: nadie te lo puede quitar. Problemas: interrumpe la conversación que estás manteniendo y es necesario estar cerca de la biblioteca en todo momento.
En segundo lugar tenemos una teoría algo más compleja, pero no demasiado. Como todos sabéis, menos por menos es más. Los primeros quince minutos de descanso son incuestionables, pero luego entramos en otra peligrosa quincena en las que somos extremadamente vulnerables. Una vez que éstos han pasado, todo se vuelve una contradicción y el sitio regresa a su antiguo dueño. Han pasado quince minutos, sí, pero es que luego han vuelto a pasar otros 15 minutos, por lo que ha perdido el tiempo de ocupar tu sitio. Ventajas: recuperas el sitio. Problemas: no tiene ningún sentido, y aún así hay 15 minutos de desprotección.
Otra manera un tanto repelente, aunque judicialmente correcta, es exigir pruebas al ladrón del sitio. Evidentemente no las tendrá, así que no hay manera de que ocupe tu puesto. Ventajas: has recuperado la localidad mediante el diálogo y el talante. Problemas: puedes recibir un elegante bofetón.
Todo el mundo tiene un amigo invisible. Al menos yo lo tengo y, por tanto, puedo jugar con él para argumentar. Si mi silla es sustraída por un astuto estudiante, indico que se encontraba en posesión de mi compañero imaginario, que justamente se había sentado cuando se cumplimentó el margen de quince minutos. Pero la cosa no acaba aquí. Si el que ocupa tu lugar considera que tus capacidades mentales no son plenas, tienes derecho incluso exigir el puesto por ser discapacitado o denunciarlo por violar tu derecho al honor. Ventajas: los amigos invisibles son infinitos. Problemas: debes simular trastornos psicológicos por el resto de tu vida.
Esto es todo por hoy. Si encuentro más os lo haré saber.

martes, 24 de mayo de 2011

Manual de Twitter

Hola, ¿qué tal? No hace falta que respondas, me importa una mierda. Hoy os voy a hablar de cómo dar un buen uso a una red social, concretamente Twitter. Quizá tu ignorancia te haga discrepar de mis criterios, pero ten seguro que éstos son  los verdaderos.

1. Twitter es una red de información, no una red social. Debes poner única y exclusivamente contenidos informativos. A nadie le interesa lo que hagas en tu vida personal.
2. Las noticias pueden ir seguidas o no de comentarios interpretativos. Éste último caso es absurdo explicarlo, simplemente pulsar la herramienta de Twitter en el medio y colgar la noticia. Garantía: 300 followers.
3. En el caso de incluir una opinión crítica, siempre debe tratarse de un ataque a la corrupción del Partido Popular o, en menor medida, a la ineptitud de Zapatero para llevar el gobierno. Nunca te salgas de ahí.
4. Si recibes respuestas, no respondas excepto si son halagüeñas. No necesitas exponerte a críticas innecesarias.
5. Piensa siempre lo que vayas a escribir. Todo puede ser malinterpretado por esos  famosos trolls de internet que no tienen otra cosa que hacer que intentar arruinarte la vida. No cuentan con argumento alguno ni capacidad de raciocinio, sólo quieren reírse de gente importante.
6. Alaba lo que necesite ser alabado, no importa caer en contradicciones. Asimismo, no critiques, difames, reproches o ridiculices a nadie aunque esa persona haga todo lo posible porque así sea. Recuerda recurrir siempre a los tópicos.
7.  Usa una foto en la que salgas lo más risueño/a y elegante que puedas. No importa que esté retocada o que sea la mejor que te has hecho en tu puta vida.
8. Por último, y lo más importante de todo: todos estos pasos son perfectamente prescindibles, pero no dudes en condenar a los que no los sigan.

Otro saludo.

martes, 17 de mayo de 2011

Otra [falsa] biografía

Como habréis deducido por el nombre de la web, mi nombre no es Antonio sino Manolo (he de decir que no tengo nada en contra de los Antonios). También habréis podido deducir que lo de Guapo no es mi apeyido sino mi cualidad más notoria.
Soy un estudiante de periodismo que siempre ha querido ser fisioterapeuta, pero la obstinación de mi madre y mi incapacidad para sublevarme han hecho que me encuentre en esta carrera. Por ello, me he adaptado a la profesión y he escogido una serie de referentes: Alfredo Urdaci, Pedro Piqueras, Salvador Sostres y Carlos Cuesta. Efectivamente, no me gustan ni Belén Esteban ni Jorge Javier Vázquez pese a haber sido comparado con uno de ellos (en concreto con el segundo) por un docente.
Pues eso, que como me dijeron que todo periodista tenía que ser afín a una corriente ideológica. No distingo muy bien la izquierda y la derecha, “siempre me lío” como dice alguna gente, pero sí sé con cuál comulgo: con el que subvenciona a las clases más bajas. Me explico por si alguien no está muy al tanto: existen dos partidos, el PP y el PSOE. El primero se dedica a dar dinero a los ricos, y el segundo a los pobres. Como todos somos iguales y todos tenemos derecho a una vida digna, creo que la mejor opción es el partido socialista. Además, el poder debe residir en el pueblo, ya que tenemos la capacitación total para gobernar el país y lidiar con los problemas.
No me extenderé más en cuanto a mis ideales y pasaré a hablar más sobre mí, sobre mi alma y mi cuerpo. Siempre me han enseñado de pequeño que hay que destacar, y es por eso que cometo algunos actos que tranquilamente podrían ser calificados como “excéntricos”, tales como llegar tarde a clase, no peinarme, sonreír aunque me están insultando, llevar un calcetín de cada color… Habréis comprobado que no soy, para nada, un chico normal.
Por último, quiero reseñar mis gustos. Me encanta el fútbol, estar con mis amigos y la música (de todo un poco). Estoy en contra del alcohol del tabaco, porque son perjudiciales para la salud. Pero la mejor manera de conocerme es contactar conmigo. ¡Te espero! ;)
Y sí, lo sé, apellido es con “ll”. Es otra de mis excentricidades.

sábado, 14 de mayo de 2011

Petrodólares

El otro día escribí una entrada. Fue anteayer, y mi inspiración había llegado a su momento álgido. No podía creer lo bien que estaba escribiendo, las palabras me salían solas. Casi no estaba tecleando y la pantalla se llenaba de letras que formaban un conjunto tan perfecto que parecía que hacían el amor entre ellas. Una orgía de caracteres. Las vocales aprovechaban su minoría numérica para pillar cacho de cada una de las consonantes. Incluso se llegaba a ver incesto entre letras del mismo origen.
Yo estaba orgulloso de mí mismo y de mi composición. La perfección platónica plasmada en un documento de Word, en http://solosoyotroperiodistadiletante.blogspot.com/. La idea de artículo. Entonces, divagué en lo más profundo de mi mente y empecé a pensar en las repercusiones que tendría tal maravilla. Seguramente varios diarios locales se harían eco de lo que escribí, de ellos pasaría a algunos nacionales. Todos fascinados con mi entrada. El País, La Razón, El Importuno, El Mundo.
Mi teléfono se convertiría en objeto de deseo. Me querrían como colaborador. A mí, a un joven estudiante de primero de Periodismo que apenas tiene 17 años (en realidad tengo 18, pero decirlo me hace sentir un anciano). Quizás, seguramente, obtendría el Premio Nobel de Literatura, consagrándome como uno los mejores escritores de la historia. A la altura Selma Lagerlöf, Ivo Andric, Kawabata Yasunari o Mario Vargas Llosa entre otros ilustres.
Entonces, accedí a http://www.blogger.com/home, introduje mi nombre de usuario y mi contraseña (“123456”) y cliqué en NUEVA ENTRADA. Pegué lo que había escrito y pinché PUBLICAR ENTRADA. El goce fue inefable. Rápidamente pulsé en la herramienta de Twitter para compartir el placer con mis más acérrimos seguidores (la mayoría, políticos de UPyD), pero incomprensiblemente no funcionaba. Le di una, dos, diecisiete, cuatrocientas ochenta y dos veces; agujereé el ratón con mi musculoso dedo índice derecho; pateé el teclado de mi portátil. Pero seguía fallando. Era esto.
Conclusión: mi texto está en paradero desconocido. Quizás se haya convertido en la nueva X de los Gal, o trabaja con Hitler de camarero en Argentina, o esté oculta entre la lista de Bildu, o está con Gil dondequiera que éste se encuentre. Pero en mi ordenador no está, y en la web tampoco. Así que os quedáis sin leerla. Y yo sin mis riquezas.

sábado, 7 de mayo de 2011

Ser profesor

Hacerse profesor. Recorrer las mesas, una por una, para ver lo que los alumnos escriben en el ordenador. Poder descubrir sus mejores virtudes.


miércoles, 4 de mayo de 2011

Una realidad incómoda

Hoy, como no es costumbre en este nuestro blog, comentaremos una viñeta aparecida el pasado 30 de abril en la web CuantoCabrón.com, la cual me ha provocado un embarazoso ataque de risa en clase de Derecho de la Información y la Comunicación. La imagen es la siguiente (perdonen que se salga del marco, pero soy periodista y no informático, ¿vale?):


En primer lugar, observamos a un joven acabezado – esto es, de cabeza grande – que, como todo el mundo en su rutina diaria (redundancia), lee las noticias de sucesos de El Mundo para así mofarse de las desgracias ajenas. De repente, encuentra el titular más desternillante del día y procede a miccionar en el baño del regocijo que le ha producido, concretamente en el lavabo (¿quién no mea ahí?).
Sin embargo, en la pila con grifos y desagüe halla un terrible caimán enfurecido (y de plástico) con toda la intención de despedazar a su presa. Este momento es crucial en el desarrollo de la viñeta, pues a partir de ahora notaremos un cambio en la apariencia de nuestro protagonista, que pasa a adoptar el rostro de Yao Ming. Recibe un impulso divino que le induce a estudiar ininterrumpidamente. Va a clase, se gradúa, seguidamente consigue trabajo en la NASA (sin comentarios), se monta en una especie de aparato sexual enrevesado y despega en un cohete a la Luna.
Ya en espacio exterior, el amigo rodea un par de planetas de colores inefables y descubre vida inteligente. Los cinco marcianos que lo rodean en la ilustración posterior obtienen por ciencia infusa la misma cara que nuestro héroe, probablemente debido a las palabras que éste les dedica: “ѭWC=*caimán*”.
Pero la historia no termina aquí. Un ejército de Yao Mings montados en platillos volantes sale de su planeta natal con el propósito de destruir la Tierra y la vida existente en ella. ¿El motivo? Es evidente.
El relato tiene un final cerrado, redondo, perfecto, magistral para un creador anónimo. El globo terráqueo estalla y en su epitafio data la fecha de la destrucción: 21/12/2012.