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BIBLIOTECA PÚBLICA ARROYO DE LA MIEL
Eso rezan los carteles que hay en cada mesa de la Biblioteca Arroyo de la Miel. Un enunciado simple a primera vista pero que tiene, a su vez, muchas lecturas.
Mi gran capacidad intelectual me ha proporcionado una serie de argumentos para esquivar el reglamento de la biblioteca y con los que uno puede pasear tranquilamente por los exteriores sin miedo a perder el sitio.
Para empezar, el método más básico consiste en salir con un cronómetro. Cada 14 minutos debes entrar a sentarte, al menos durante 5 segundos, para luego poder volver a salir en tranquilidad. Ventajas: nadie te lo puede quitar. Problemas: interrumpe la conversación que estás manteniendo y es necesario estar cerca de la biblioteca en todo momento.
En segundo lugar tenemos una teoría algo más compleja, pero no demasiado. Como todos sabéis, menos por menos es más. Los primeros quince minutos de descanso son incuestionables, pero luego entramos en otra peligrosa quincena en las que somos extremadamente vulnerables. Una vez que éstos han pasado, todo se vuelve una contradicción y el sitio regresa a su antiguo dueño. Han pasado quince minutos, sí, pero es que luego han vuelto a pasar otros 15 minutos, por lo que ha perdido el tiempo de ocupar tu sitio. Ventajas: recuperas el sitio. Problemas: no tiene ningún sentido, y aún así hay 15 minutos de desprotección.
Otra manera un tanto repelente, aunque judicialmente correcta, es exigir pruebas al ladrón del sitio. Evidentemente no las tendrá, así que no hay manera de que ocupe tu puesto. Ventajas: has recuperado la localidad mediante el diálogo y el talante. Problemas: puedes recibir un elegante bofetón.
Todo el mundo tiene un amigo invisible. Al menos yo lo tengo y, por tanto, puedo jugar con él para argumentar. Si mi silla es sustraída por un astuto estudiante, indico que se encontraba en posesión de mi compañero imaginario, que justamente se había sentado cuando se cumplimentó el margen de quince minutos. Pero la cosa no acaba aquí. Si el que ocupa tu lugar considera que tus capacidades mentales no son plenas, tienes derecho incluso exigir el puesto por ser discapacitado o denunciarlo por violar tu derecho al honor. Ventajas: los amigos invisibles son infinitos. Problemas: debes simular trastornos psicológicos por el resto de tu vida.
Esto es todo por hoy. Si encuentro más os lo haré saber.