Hoy voy a hablar de la crisis y de la posición del gobierno al respecto. Probablemente pensaréis: “¡Anda, qué innovador! Nunca había oído hablar de eso”. Pues sí, soy así de original. Pero me centraré en un aspecto que con seguridad mucha gente ignora y que es necesario sacar a la luz: el tema de las papeleras.
Las papeleras, ese inocente artilugio que a la vista de las personas tiene una importante labor en lo respectivo a la contaminación, fueron creadas con un propósito muy simple: destruir empleo. Efectivamente, leen bien. En la época de su fabricación existía una sobreabundancia de barrenderos y una dura crisis que lentamente dejaba “en bragas” a un estado que necesitaba recortar gastos a cualquier precio, valga la paradoja. De esta manera, los primeros en pasar por la guillotina fueron los pertenecientes a esta clase social que nunca han hecho nada malo a nadie y que por supuesto tenían una familia a la que mantener.
Como es costumbre (ya se ha visto con la 'Ley Sinde'), el estado tiende a camuflar toda acción polémica con una cortina de humo, y en esta ocasión se utilizó la contaminación como la excusa perfecta. Así, incluso se crearon contenedores de colores para separar materiales y se promovieron otra serie de iniciativas cuyo único fin era la reducción de costes. Porque, ¿alguien conoce alguna mujer que haya sido violada y hable inglés el caso de algún plástico no-biodegradable que permanezca día tras día en un mismo sitio sin ser sometido a ningún tipo de degeneración? Es más, a la larga producen petróleo, esa sustancia tan necesitada y por la que hay tantas guerras en la actualidad.
Pero todo este cambio originó un nuevo problema: la financiación de un colectivo emergente, los GSC, Limasa o como se llamen. Los que recogen la basura. Entonces se produjo el milagro y se llegó a una gran solución: unos contenedores en los que se tiren las bolsas y que vayan a una fosa desconocida y oscura. ¿Consecuencias? Disminución considerable de las horas y días laborables de los recogedores y, por consiguiente, descenso de la contribución económica del estado. Así son las cosas.
* Reitero que con sueño tengo mucho peligro. Puedo llegar a escribir cosas realmente absurdas. Quiero dejar claro, por si quedan atisbos de duda, que esta historia es totalmente inventada.
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