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lunes, 11 de abril de 2011

La Taberna Global

Dos estudiantes de la Universidad de Málaga, cuyos nombres no mencionaré (aunque sí diré que riman con Olberto Luiz y Havier Nartínez) y que intentan graduarse en Periodismo han decidido crear un podcast donde canalizar sus más profundos sentimientos y opinar sobre los temas de mayor actualidad: La Taberna Global.
Sinceramente, cliqué el botón de Play con la esperanza de encontrar algo informativo desde un punto de vista más cercano a los universitarios, manteniendo las formas y tratando de aplicar la mayor seriedad posible. Sin embargo, he sufrido un quebranto de expectativas, esto es… Bueno, creo que no soy el más autorizado para hablar de las teorías de la comunicación, así que pasemos al análisis crítico del medio.
En primer lugar, y sin entrar en la redundancia que supone decir “primer piloto”, quiero destacar el trato inhumano que se les da a las víctimas de Libia y Japón. Cánticos como “¡Viva Gadafi!” o “¡Gadafi es mi líder!” se escuchan incesantemente durante el programa. Asimismo, los dos “periodistas”, si me permiten los verdaderos profesionales manchar su nombre en este aspecto, informan con tono jocoso de que, por ejemplo, en las carreteras del país nipón circulan barcos.
Aproximadamente en la mitad de la escucha introducen una sección deportiva cuya función no es otra que el desaprovecho total de una señorita con altas aspiraciones, además de una burla despiadada hacia la pobre chica que sólo trata de transmitir una información veraz.
No contentos con eso, los dos energúmenos han creado un apartado de entrevistas a famosos donde tratan de ridiculizarlos con fragmentos totalmente inventados. Además, las imitaciones son tan penosas que se atisba a la legua que están amañadas.
La parte de videojuegos nos hace preguntarnos si de verdad es éste el periodismo de futuro que queremos. Videojuegos. El más vivo ejemplo de imperialismo cultural en la mente de los jóvenes. Una sección tan innecesaria como penosa, por no citar el apartado sonoro, pues la música supera con creces las voces de los presentadores.
Pero sin duda la parte del programa que se lleva la palma es “El Chistaco”, donde no sólo se insulta a los radioyentes con chistes sin contenido cultural alguno sino que, además, se hace uso de un “humor” negro que va desde el sexismo hasta el racismo, pasando por la pederastia, el sexo y la xenofobia. Un caso más de banalización de los contenidos.
Por último, resaltar algunos aspectos individuales. En el primer programa se falta el respeto al señor Teodoro León Gross con una mención superflua (quizás casi tanto como ésta), y las cabeceras de cada una de las secciones del programa las hace un individuo con claros problemas de alcohol y drogas, lo cual simboliza la predisposición genética de los adultos del futuro hacia las sustancias estupefacientes.
En conclusión, es un programa más para un público mediocre y analfabeto que busca entretenimiento por encima de cualquier cosa. Noticias superficiales, sin trasfondo alguno, hechas para entretener a los menos capacitados y provocar náuseas a los intelectuales. Lo que se viene llamando radiobasura.
No cabe duda que estos dos jóvenes llegarán lejos. Tanto como el sistema judicial español les permita.