A mí me gusta mucho Ana Blanco. La tengo muy bien estudiada a ella y creo que, además, se lo he astillado todo. El caso es que ayer, martes, no presentó el Telediario de las 3 de la tarde como viene siendo habitual. Tampoco lo hizo anteayer, lunes, ni el fin de semana (sábado y domingo, obviamente), principalmente porque le toca a otros.
El caso es que a mí me gusta mucho Anablanco, y estos dos días la he echado mucho de menos. Los servicios informativos sin ella no son lo mismo. Es como Cruz y Raya sin la raya, que se queda sólo con José Mota y el Aberroncho.
En fin, que estas cosas no se las puede permitir una profesional como Blanco. Por eso, considero pertinente que, tras un período de ausencia prolongado o no, introduzca el telediario pidiendo disculpas por haber delegado. Que diga por qué no ha estado, yo qué sé. Si ha tenido fiebre, si era el aniversario de su boda, si tenía que recoger a su hijo del colegio... Pero que nos quedemos tranquilos. A veces parece no ser consciente de lo importante que es para mí.

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