De esto que estás tú chateando tranquilamente con alguien y otro se pone a mirar. Nota tu incomodidad, pero sigue clavando la vista en lo que escribes y en lo que te escriben. Lo miras, te mira y vuelve a girar la cabeza hacia tu pantalla. Puedes instarle, de manera más o menos amable, a que aparte la mirada. Puedes tomártelo con humor e ingeniar frases tan desternillantes como “No mires, que te estamos preparando una fiesta sorpresa para tu cumple” (broma notablemente más aguda si se acerca la efeméride).
El hecho de aplicar esa frase en cualquier época del año. A seis meses del aniversario. Bueno, no tiene mucha gracia.
El hecho de aplicar esa frase a cualquier contexto. Que una compañera te suelte “Voy a cambiarme. No me mires el culo, que te estamos preparando una fiesta sorpresa para tu cumple”. Una fiesta en su recto. Que estés en un examen, el profesor pase por tu lado y le pidas por favor que no mire, que le estás preparando una fiesta sorpresa para su cumpleaños. Una entrevista de trabajo. Le alargas el currículum vitae, y cuando va a ojearlo le suplicas que no lo haga, que estás preparándole un cumpleaños sorpresa.
El hecho de aplicar esa frase cambiando el cumpleaños por un acontecimiento más cercano. “No mires, que estamos preparando una fiesta sorpresa por el entierro del abuelo”. Quizás una fiesta sorpresa a sí mismo. O una fiesta sorpresa a la fiesta sorpresa…
Yo qué sé.
¡Sorpresa!
ResponderEliminarNo lo leas...
Te estoy preparando una sorpresa para tu cumpleaños. (^^)