Total de visitas

Mostrando entradas con la etiqueta irán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta irán. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de marzo de 2011

Un líder grande para un país grande

Mahmud Ahmadineyad, Presidente de la República Democrática de Irán, se ha convertido en uno de los personajes de moda tras la entrevista con Ana Pastor


MANUEL GARCÍA BORREGO - Málaga - 31/03/2011

Una mirada negra, una mirada del pueblo en la que se ven civilizaciones antiguas. Un personaje que es mejor retratado por los humoristas que por sí mismo. Desde luego, y visto lo visto, el humor podría ser uno de sus fuertes, aunque Ana Pastor destacó que, si no fuera porque es quien es, diría que tiene una personalidad bastante tímida. Un hombre que niega el holocausto, aboga por la destrucción de Israel y afirma que en su país no hay homosexuales. Así es Mahmud Ahmadineyad.
El presidente de la República Islámica de Irán nació hace 54 años en la pequeña aldea de Arādān y creció en el seno de una familia modesta, lo cual no le impidió realizar sus estudios universitarios. En 1976 inició la carrera de ingeniería civil, donde diez años más tarde se licenciaría y conseguiría doctorado en Tráfico e ingeniería de transporte y planificación.
Entre 1980 y 1989 participó para los servicios secretos iraníes en la Guerra de Iraq e instruyó a los niños de Jomeini en el arte de limpiar campos de minas a cambio de una placentera estancia en el paraíso. Su papel en el conflicto le sirvió para ocupar algunos de los primeros cargos políticos, si bien su despegue se produjo con la elección de alcalde de Teherán en 2003.
El motivo del sistemático ascenso de este achatado –que no achantado–  presidente, que utiliza en las presentaciones fondos majestuosos para disimular su reducida estatura, es con seguridad su protagonismo en la revolución islámica de 1979. La toma de 52 rehenes en la Embajada de Estados Unidos puso en jaque las relaciones con la primera potencia mundial y se convirtió en un esbozo de lo que sería la política de rechazo a las ideas norteamericanas. Es éste uno de los aspectos en los que Mahmud se muestra más tajante: “Europa y Estados Unidos no son el mundo entero, e Irán no necesita el apoyo de Estados Unidos ni de ciertos países europeos” y “Le ruego que observe usted el aspecto del gobierno estadounidense. Vea cómo hablan con mi pueblo. Lo que quieren es construir un imperio. No buscan convivir en paz con las personas” son dos de sus sentencias más famosas al respecto.
Sin embargo, no es hasta 2005 cuando es nombrado presidente de Irán, para quien es, según dice, “un pequeño servidor y barrendero del pueblo”. La realidad es que nos encontramos ante un país más despótico que democrático en el que se ha seguido a pies juntillas el ideario de Jomeini aunque con una tímida apertura: pena capital para la pornografía y el adulterio, cierre de franquicias extranjeras, la persecución a homosexuales (“no hay homosexuales como aquí, no existe ese fenómeno”, asegura) y otras restricciones obsoletas para la cultura occidental. Aún así, Ahmadineyad señala: “Nosotros no hicimos una Revolución para tener democracia”.
Desde su proclamación como Presidente, las tropelías de Mahmud han llegado a cotas incalculables, y su justificación de los hechos siempre ha dejado mucho que desear. En la reciente entrevista a Ana Pastor se le preguntó acerca de Mousavi y Karroubi, dos líderes de la oposición iraní, y su contestación, aunque en forma de pregunta, fue concluyente: “¿Es usted su abogado?”. Queda claro que entre sus prioridades no está hablar de disidentes como Jafar Panahi, director de cine condenado a 6 años de prisión, 20 años sin hacer películas y obligado a permanecer en el país.
También es característico de su mandato la reanudación del programa nuclear de Irán, que lo ha situado en el ojo del huracán para todo Occidente. “Ciertos políticos estadounidenses se creen que pueden presionar a Irán con la cuestión nuclear, pero se equivocan. Quien ha producido y empleado armas nucleares no puede pretender detener la proliferación de ese proceso”, señaló al Washington Post (2006).
Pero Ahmadineyad destaca además por otras muchas peculiaridades, como su afinidad por el régimen nazi y su negación del holocausto. En una entrevista con el diario Time (2006) se atrevió a decir: “A lo largo de la Segunda Guerra Mundial, se mató a 60 millones de personas, que eran todas humanas y con su identidad, ¿pues por qué sólo 6 millones? Y si eso ocurrió, y es un acontecimiento histórico, ¿por qué no permiten estudios independientes sobre el tema?”.
Esto cobra mucho más sentido al repasar su historial de reproches al pueblo judío y americano, a los que ha calificado numerosas veces de “sionistas criminales” así como de “fascistas”. Es por todo eso que se ha mostrado siempre a favor de la causa palestina: “Una gente que no tiene raíces en Palestina están ahora administrando esas tierras”.
A pesar de todo, a su favor juega el haber sido elegido por una amplia mayoría del pueblo (el 60% de los votos), y en ello basa uno de los principales argumentos que esgrime para llevar a cabo su política: “Pero esta es la Historia, y ya no vuelve atrás, y el pueblo iraní es libre, independiente, con un gobierno electo, un parlamento y una constitución, ¿cómo pueden ustedes ir y decirle al presidente de este país que cambie su comportamiento? Nosotros sólo defendemos nuestra dignidad”.

Más información: http://t.co/h3JhG5O